EL VERDADERO FEMINISMO NO SE VE EN LA TELE

EL VERDADERO FEMINISMO NO SE VE EN LA TELE

1024 683 Gabriel Nuñez

Hemos visto las manifestaciones de un puñado de mujeres en defensa de “su” feminismo haciendo toda clase de salvajes desmanes con desnudos incluidos. Recorren nuestras ciudades destruyendo cuanta cosa se cruza por su camino. Esto te muestran los medios, pero el verdadero feminismo no se ve en la tele.

 

Entiendo que el verdadero feminismo debe ser aquel que tiene lugar en el corazón de la mujer, en su espíritu. Y cuando hablo de espíritu no me refiero al sentido “mojigato”, me refiero al desafío de vivir con dignidad, sabiendo cómo fue creada y para qué; entendiendo el propósito de su vida y sembrando en quienes la rodean valores y principios.

 

Lo bueno y cierto es que hay un grupo de estas mujeres, más de las que podemos conocer, que no necesitan mostrarse ni desnudarse para sentirse empoderadas porque, o nacieron fortalecidas o se fortalecen diariamente a través de buenos hábitos. Estas tremendas y victoriosas mujeres están haciendo de sus hijos, si los tienen, hombres de bien; están trabajando en la construcción de empresas para proveer a las sociedades mayores recursos; mujeres valientes y esforzadas que establecen las raíces familiares y desarrollan comunidades basadas en valores y principios fundacionales. Han aprendido y madurado, y están convencidas que esta es la manera de vivir.

 

El otro grupo de mujeres – y los hay hombres también, claro – están siempre aprendiendo, y nunca llegan al conocimiento de lo bueno; una vez tras otra van de moda en moda, de manifestación en manifestación, de teoría en teoría. Van de mal en peor, siendo engañadas y engañando.

 

Nadie que piense en sus propios derechos más que en sus obligaciones y que además vaya en contra de los derechos del prójimo merece ser considerado; no cumplen con los requisitos para construir una Patria y una Nación. Eso no es libertad, es esclavitud.

 

Al igual que muchos de los medios, los cuales riegan y desperdigan toda clase de propaganda en contra de los valores y principios fundadores de sociedades dignas y respetuosas. Estos medios, como así también quienes aplauden, hacen guiños y sonríen asintiendo sus cuasi noticias son partícipes en la creación, establecimiento y propensión a la injusticia, la soberbia, la desobediencia a las autoridades y a los padres, a la calumnia, a la ingratitud, a la insensatez; a la maldad en general. ¿Por qué ocurre esto? Porque se deleitan más en lo obsceno que en lo puro; aman más la transgresión que el beneficio de la rectitud. Todo esto te muestran los medios. Pero el verdadero feminismo no se ve en la tele.

 

Por supuesto, no hay causas sin consecuencias.

 

Sigamos conectados.

 

Gabriel.

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